Arquitectura a distancia. ¿Por qué el talento se va de México?
El talento de México en la arquitectura ha florecido en los últimos años. Y todos lo disfrutan, menos el mexicano.
OPINIÓNARQUITECTURA
Aislinn María Córdoba Fernández
9/13/20263 min read


En el mes de septiembre se desarrollan en el Norte Global (Mextropoli siendo el único ubicado en el hemisferio Sur) de suma importancia para la profesión de la arquitectura: El Festival del Diseño de Londres, el del Lago Como, el mes del Diseño en Detroit, y el Festival de la Ciudad en San Francisco.
Al mismo tiempo, desde junio hacia octubre se coloca en los jardines de Hyde Park el Pabellón Serpetine, donde cada año se invita a arquitectos a diseñar una propuesta que aporte al espacio público de la ciudad de Londres.
Solamente cuatro latinoamericanos han sido seleccionados a lo largo de la historia del pabellón. De esos cuatro, dos han sido mexicanos: Frida Escobedo en la edición 2018 y el despacho Lanza Atelier en la edición 2026. La oportunidad de diseñar el pabellón sin duda representa un parteaguas en la carrera profesional de cada uno. Sin duda alguna, llegó después de una larga (y tal vez, no reconocida) trayectoria en México. Frida tenía 38 años cuando diseñó su edición. Isabel (parte de la dupla que compone a Lanza) tiene 42 años. Esto no es nuevo. Zaha Hadid, ícono de la arquitectura posmoderna, presentó su propuesta a los 49 años, y Rem Koolhaas, su profesor y fundador de OMA, tenía 62. Estamos hablando de décadas de trayectoria.
La principal diferencia entre los diseñadores de ediciones pasadas, y los mexicanos, es que el recorrido profesional de los arquitectos de otros países ya era reconocido antes del Serpentine. En México, podría dar la impresión de que el Serpentine pareciera marcar un antes y un después. Fuera de los nichos de profesión concentrados en la Ciudad de México, ambas figuras eran relativamente desconocidas.
¿Qué sucede en la profesión? ¿Por qué el talento es legitimizado en el exterior? Y ante este panorama... ¿Por qué el mexicano, el ciudadano promedio, el que habita Ciudad de México, Puebla o Oaxaca, no puede disfrutarlo?
La profesión de arquitectura, como muchas otras, está pasando por una crisis. Los salarios son bajos, los recién egresados, deben pasar por procesos arduos de selección para obtener un empleo, y aunque muchos argumenten que emprender puede ser la última solución, un despacho de arquitectura propiamente establecido requiere esfuerzo, capital y redes de contactos con los que pocos cuentan. Y sostener una vida dedicándose a la arquitectura exclusivamente como expresión artística conlleva sacrificios.
Tal vez esto explique por qué 10% del talento mexicano busque oportunidades en otros países. La cultura en torno a la arquitectura en México permanece en manos de los profesionistas, y sobre todo, del mismo círculo de personajes, que parecerán recelosos de abrir las puertas a discutir con aquellos que no "pertenecen". La arquitectura permanece en Ciudad de México, ocasionalmente se hace presente en Monterrey o en Guadalajara, y los mismos gremios hacen rotación entre las mismas personas para darse reconocimientos, premios y conferencias. Las trayectorias son dependientes de las conexiones, de la inherente relación de poder entre arquitecto experimentado y el arquitecto recién egresado. Sin duda es el caso de Puebla.
El 90% que no tiene la oportunidad ni el privilegio de irse, por otro lado, debe navegar estas aguas tumultuosas.
Al mismo tiempo, el reconocimiento por parte de entidades extranjeras pone una distancia geográfica entre el mexicano promedio, que de por sí es excluido del espacio de discusión arquitectónico por el mismo elitismo y cerrazón característico de la profesión, y las obras del talento mexicano. Visitar Londres, Detroit, Milán y el Lago Como de por sí representa un lujo. Nuestro diseño, entonces, es para el disfrute de los extranjeros.
Esta pieza no es un artículo académico y menos una investigación profunda. Es una sensación, una opinión nacida de la melancolía. México como país, como cultura, como sociedad, produce y desborda talento. Pero pocas veces es reconocido en el país, pocas veces la oportunidad de desarrollar arte y cultura nace de iniciativas internas. Y las pocas que hay, quedan en manos de los mismos grupos, las mismas comunidades, que enseñan y repiten los mismos discursos que mantienen a la mayoría fuera, cuando la arquitectura, el entorno construido y sobre todo, el arte, debería ser del disfrute de todos.
Me alegra que el talento mexicano sea reconocido. Frida Escobedo y Lanza Atelier han producido importantes piezas de arquitectura e instalaciones artísticas. Y me alegra que haya visibilidad hacia el talento mexicano. Solo me gustaría que lo mismo sucediera desde adentro, que el reconocimiento no viniera 10, 15, o 20 años después, y que el talento se pudiera vivir en las ciudades mexicanas.
Pabellón Serpetine por Lanza Atelier. Fuente: Arquine.


