La construcción del ego. Regímenes autoritarios y arquitectura.

¿Por qué a las figuras autoritarias les fascina creerse arquitectos?

Arq. Aislinn María Córdoba Fernandez

6/29/20268 min read

Unos meses atrás, cuando las políticas de ultraderecha radicales introducidas por el presidente Donald Trump en Estados Unidos todavía eran novedad, se anunció una nueva reforma oficial de la federación llamada “Hacer la Arquitectura Federal Bella de Nuevo”[1]. A través de varios puntos y anexos presentados en el sitio web oficial de POTUS, se argumentó por el regreso de la “arquitectura clásica” a las nuevas obras de gobierno, y el abandono de estilos arquitectónicos “brutalistas” y “deconstructivistas” que no reflejaban el uso cívico de las edificaciones y que, a decir del propio Trump, no representaban los verdaderos intereses de la población estadounidense [2]. Al mismo tiempo, se presentaron varias propuestas de construcciones cívicas que supuestamente, se construirán dentro de su mandato, siendo la primera y más importante la remodelación de la sala oeste de la Casa Blanca. 

[1] Making Federal Architecture Beautiful Again, vol. 14344.

[2] Small, “Trump Makes Classical Style the Default for Federal Buildings”.

El estilo arquitectónico neoclásico de la Casa Blanca en Washington, DC. Fuente: The New York Times
El estilo arquitectónico neoclásico de la Casa Blanca en Washington, DC. Fuente: The New York Times

Trump, sin embargo, no ha sido el único ególatra que ha presentado interés en establecer su legado a través de la arquitectura. Me atrevería a decir que es el ejemplo más reciente dentro del listado de regímenes autoritarios obsesionados con “regresar” a lo que ellos consideran la cúspide del diseño arquitectónico. Hitler, Mussolini, Franco, y varios grupos de ultraderecha, coincidentemente, estuvieron fascinados con una versión idealizada (y que la historia ha demostrado, irrealista[3]) del estilo clásico grecorromano. ¿Por qué será esto? ¿De donde nace esta obsesión por construir edificios a su imagen y semejanza?

En términos simples, aquel que controla como se desarrolla, visualiza y vive la arquitectura, tiene el poder. El entorno construido, ya sean las calles, los edificios cívicos o las propias viviendas, vienen cargados con una serie de decisiones deliberadas, en donde se decide quien puede ver, entrar y habitar, al mismo tiempo que se decide como, de qué forma, y por qué. A pesar de que en el entorno arquitectónico es común asociarse con narrativas humanistas, la realidad es que la arquitectura responde, en muchos casos, al poder. Y la arquitectura, no solo como profesión sino como medio material, tiene una característica que parece atraer a narcisistas como Trump: la promesa de la trascendencia, la figura del arquitecto como autoridad suprema, y, sobre todo, el individuo como experto curador del buen gusto y del desarrollo.

[3] Historiadores y arqueólogos como Netti (2005), Brinkmann (2021) y Grifa (2025), entre muchos más, han demostrado que la arquitectura grecorromana no era blanca y dorada, como se pensaba en un principio. Se han descubierto y estudiado en varios proyectos de investigación los diferentes pigmentos encontrados en varias edificaciones. En resumen, la arquitectura a la que se quiere regresar, en esencia, nunca existió.

"El estilo arquitectónico neoclásico de la Casa Blanca en Washington, DC". Fuente: The New York Times

Adolf Hitler, por ejemplo, que detestaba a la Berlin artística y cosmopolita de los años 20, dedicó gran parte de su mandato al desarrollo de proyectos civiles y estatales que reflejaran “el verdadero carácter de la población alemana”. Curiosamente, aunque no existen citas directas que demuestren este hecho, la revista Times presentó la teoría de que Hitler originalmente habría querido estudiar arquitectura en 1935[4].

Albert Speer, el arquitecto predilecto del régimen nazi, se encargó de desarrollar una ciudad utópica, llamada Germania, que cumpliera con las expectativas “visionarias” de Hitler. Germania compartiría, como veremos en otros ejemplos contemporáneos, las características de la arquitectura fascista y autoritaria[5]. Edificios de gran magnitud, diseñados con el objetivo de hacer sentir al individuo como un ser minúsculo, construidas a partir de mármol blanco, tomando inspiración directa de la arquitectura imperialista del Imperio Romano. La principal diferencia radicaba en que Hitler no solamente quería imitar a los romanos. Quería demostrar su superioridad no solo por sobre los romanos, si no por los demás grupos, inferiores al ario alemán.

[4] Harvey, “Hitler’s Vision Of Germania Still Casts Its Long Shadow Over Berlin | War History Online”.

[5] The New York Times, “HITLER HIS OWN ARCHITECT; He Practices His Art on a Simple Chalet”.

La cúpula del Volkshalle, la edificación principal del proyecto mediría 290 metros de diámetro, y consolidaría, junto con la ciudad entera, a Hitler como un moderno Emperador Romano[6]. Hasta ahora, no se sabe la verdadera magnitud que el pabellón tendría ya construido, o si quiera si habría podido construirse con la tecnología y herramientas que se tenían en ese momento.

El realismo, la eficacia y el control de presupuesto dejaron de considerarse en el diseño. Aunque Germania, como han dicho varios estructuristas, no se podría haber construido como se planteaba, lo importante era que el dictador cumpliera sus fantasías de grandeza y trascendencia. Para convertir al Tercer Reich en el Nuevo Imperio Romano, la destrucción de los barrios antiguos de Berlín, y la esclavitud de los prisioneros de los campos de concentración eran un precio que Hitler estaba dispuesto a pagar.

[6] Sadretdinova, “Aesthetics of Totalitarian States’ Architecture”.

Proyección del interior del Volkshalle. Fuente: El País.

Mussolini, igualmente, contaba con un equipo preparado de arquitectos listos para convertir su arquitectura en una herramienta propagandista eficiente. Al igual que Hitler, su deseo era “revivir” la gloria del Imperio Romano, mediante la modernización e industrialización masiva de Italia como nación. Mussolini creía que “la admiración por la gran arquitectura histórica uniría a su pueblo, en un solo objetivo”. Hubo diferencias substanciales con Hitler, sin embargo, puesto que el movimiento racionalista/futurista en Italia estaba en su pleno auge, y por lo tanto, los proyectos desarrollados, si bien tenían cierta remembranza a la arquitectura neo-clásica, se inspiraban más en proyectos de ciudad utópica. Además de que, en ciertos casos, si llegaron a ser construidos. Los puntos concordantes, de todas formas, son difíciles de ignorar.

En la Piazzale dell’Impero y el Palazzo della Civiltà italiana presentan la misma monumentalidad, el romanticismo y fetichismo hacia las culturas romanas, y simetría excesiva,con el objetivo de sostener la ficción de la sociedad italiana "pura", descendiente de los romanos, y, principalmente "aria". Sobre todo, el poder del imperialismo reflejado en el entorno construido, que puede verse en una visita rápida al barrio EUR en Roma. Las revistas de arquitectura nacidas en Italia, por un tiempo, suplementaron esta narrativa al exaltar las obras de Mussolini por su grandeza arquitectónica. Fue cuando la situación fue insostenible en cuanto a censura a la prensa que estas revistas se vieron forzadas a cerrar[7]

[7] Trubiano, “FASCIST ARCHITECTURE”.

Palacio de la Civilización Italiana de 1938. Fuente: Wikipedia.

Sede del partido fascista en Roma, con el rostro de Mussolini. Fuente: Agente Provocador.

En la Unión Soviética, el dictador Joseph Stalin, asimismo, compartía junto con sus contemporáneos dictadores el disgusto por el modernismo y las nuevas exploraciones arquitectónicas desarrolladas a principios del siglo XX. A pesar de ser profundo “crítico” de la burguesía, una cantidad substancial de sus proyectos imitaban el neoclasicismo nacido a partir del racionalismo y la ilustración burguesa[8]. Su conservadurismo se veía reflejado en su gusto por el arte y la arquitectura, y, como corresponde a un autoritario, deseaba reflejar su visión de la Rusia “proletaria” en la arquitectura del régimen[9]. Los mismos patrones de diseño, construcción y materialidad se verían reflejados en los proyectos que se desarrollarían en su tiempo.

[8] “El Palacio de los Soviets, el ‘gran lenin’ que hizo aguas | El Diario Vasco”.

[9] Tarkhanov et al., Architecture of the Stalin era.

Igualmente, Stalin se estableció a si mismo como un tipo de arquitecto, sin la preparación pertinente, como Hitler y Mussolini, pero con el poder de decisión y supresión estatal, para tomar decisiones urbanas y arquitectónicas de suma importancia. Las columnas dóricas, molduras de estuco, y, sobre todo, la monumentalidad de sus edificios tenía un solo objetivo: reflejar la grandeza y el poderío imperial de la Unión Soviética. Por ejemplo, el nunca terminado Palacio de los Soviets, y el edificio principal de la Universidad Estatal de Moscú. Además, Stalin fungía como planeador urbano: cualquier proyecto de desarrollo o construcción, ya sea a nivel local o a nivel nacional, debía ser aprobado por él, y, como en los demás ejemplos, llevar su legado propagandístico impregnado[10]

[10] Tarkhanov et al., Architecture of the Stalin era.

Palacio de los Soviéticos. Fuente: ArchDaily

Universidad Estatal de Moscú. Fuente: Schlinder

Todos estos ejemplos son modelos de conducta y de diseño nos dejan percibir un fenómeno interesante: el autoritario y supremacista tiene complejo de arquitecto. Y de emperador romano. Lo cual no es sorprendente en lo absoluto. El arquitecto, a pesar de que sirve al poder, también lo tiene. El poder de decisión, de moldeo del entorno urbano, y la mezcla entre arte y conocimiento técnico, da a la profesión, sea de manera consciente o inconsciente, la capacidad de decisión sobre el contexto del ser humano. Trump, como el espécimen más reciente del dictador arquitectónico, sueña con establecer su legado mediante la construcción. El fracaso de sus obras arquitectónicas, y su pésima ejecución, tanto visual como constructiva[1], me hace preguntarme si el capricho valdrá la pena.

Debemos, tanto como profesionales como individuos, cuidarnos de la romanización excesiva de un pasado, que probablemente sea inexistente, y tomar consciencia, sobre todo en momentos como los que vivimos hoy, con el alza de la ultraderecha y la nostalgia excesiva por falacias históricas, del poder que sostenemos.

[1] Reporter, “Trump Busted Lying About Paying for Tacky West Wing Makeover”.

Bibliografía:

“El Palacio de los Soviets, el ‘gran lenin’ que hizo aguas | El Diario Vasco”. Consultado el 29 de junio de 2026. https://www.diariovasco.com/sociedad/palacio-soviets-moscu-20180502165343-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F.

Harvey, Ian. “Hitler’s Vision Of Germania Still Casts Its Long Shadow Over Berlin | War History Online”. Warhistoryonline, el 25 de septiembre de 2016. https://www.warhistoryonline.com/war-articles/germanias-long-shadow_berlin-2.html.

Making Federal Architecture Beautiful Again, 14344 (2025). https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/08/making-federal-architecture-beautiful-again/.

Reporter, Sarah-Jane Collins. “Trump Busted Lying About Paying for Tacky West Wing Makeover”. The Daily Beast, el 27 de junio de 2026. https://www.thedailybeast.com/donald-trump-busted-lying-about-paying-for-tacky-west-wing-makeover/.

Sadretdinova, Diana. “Aesthetics of Totalitarian States’ Architecture”. DailyArt Magazine, el 22 de agosto de 2022. https://www.dailyartmagazine.com/totalitarian-architecture/.

Small, Zachary. “Trump Makes Classical Style the Default for Federal Buildings”. Arts. The New York Times, el 21 de diciembre de 2020. https://www.nytimes.com/2020/12/21/arts/design/trump-executive-order-federal-buildings-architecture.html.

Tarkhanov, Alexei, Sergei Kavtaradze, y Mikhail Anikst. Architecture of the Stalin era. Rizzoli, 1992.

The New York Times. “HITLER HIS OWN ARCHITECT; He Practices His Art on a Simple Chalet”. Archives. el 13 de octubre de 1935. https://www.nytimes.com/1935/10/13/archives/hitler-his-own-architect-he-practices-his-art-on-a-simple-chalet.html.

Trubiano, Franca. “FASCIST ARCHITECTURE”. 2004. https://architecture-history.org/schools/FASCIST%20ARCHITECTURE.html.

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